jueves, 20 de marzo de 2008

Viaje a Japón V: Akibahara - Una noche de perros

Releyendo un poco el viaje he decidido que a partir de ahora trataré de explayarme menos, porque aún queda mucho viaje y muchas cosas por contar y a este paso esto se va a parecer más bien la Odisea...

Retomando nuestro viaje, nuestro siguiente punto de destino era ir a visitar el Kokio-ni o Palacio Imperial, pero sin querer en vez de coger el metro JR cogimos el de Toei y este no tenía la parada que buscábamos, así que después de ver nuestro error de decidimos cambiar los planes. Así que volvimos al hotel para descansar un poco, pero está claro que la siesta española tiene demasiado peligro así que al salir de nuevo decidimos acercarnos por Akibahara, algo cabizbajos por haber dormido tanto. Aunque estábamos interesados en encontrar la famosa Mandarake la cual no encontramos y que preguntando por allí un amable señor nos dijo que creía que estaba en Shibuya o en Nakano. De todas formas callejenado encontramos varias cosas interesantes, aunque de nuevo era algo tarde y las tiendas de electrónica estaban cerrando pero menos mal porque sino no habría maleta capaz de traer más cosas. De allí salimos con el deseado "Tachikoma" de Ghost in the Shell, con sus luces y patas articuladas, y también con el Myth Cloth de Minos. Alguna cosa más nos llevamos pero ya volveríamos de día para arramplar con medio japón más, pero en ese momento teníamos en mente ir a Ginza a ver las luces en medio de la noche...

A mitad de camino nos dimos cuenta que iba a ser imposible, había un viento de mil demonios y una cortina de lluvia permanente, vamos que a pesar de llevar los paraguas íbamos calados hasta los huesos. Recuerdo que mis pies estaban totalmente cubiertos por agua y que con las sandalias iba patinando dentro, así que por Kanda volvimos a parar en el café del día anterior a tomarnos un mocca con caramelo. Allí descansamos tranquilamente cuando Jesús fue a dejar su taza y a pedir un par más de cafés, él no se dio cuenta y les llevó a las chicas las tazas por lo que entendieron que el café no estaba bueno y le pusieron otros, claro que Jesús tampoco sabía eso, cuando su intención era dejar la taza sucia. En realidad no se había dado cuenta de que había una especie de estanterías para dejarlo... y entre ese jaleo vino a pedirme que por favor hablara con ellas y que había sido un malentendido y que no había pasado nada malo.

Pero no entendían mucho inglés, aunque parece que las convencimos de que todo estaba correcto y que sólo queriámos un par de cafés más. Volvimos a la mesa muertos de risa, aunque algo preocupados por el mal rato que seguro habían pasado las chicas. Así que Jesús decidió armado con nuestro diccionario y el librito de frases a disculparse por el malentendido. A nuestro lado había un par de chicos jugando con unas cartas parecida a las Magic que estoy seguro nunca nos olvidaran. Y es que los libros de frases hechas que puedas encontrar en España son la leche. Para empezar a pesar de ser ediciones nuevas parecían que veníamos de veinte años atrás, con frases de como pedir en japonés jamón serrano o paella... pero de nada útil para el que viaja excepto en un par de cosas, así que decidí que lo mejor era intentar buscar en el diccionario las palabras y tratar de construir una frase coherente con mi limitada gramática japonesa, mientras que Jesús leía las frases hechas, los chicos mientras muertos de risa a cada frase que leia, hasta que de pronto oigo "A que no sabes como se dice disculpe estoy mal del estómago necesito un laxante"... jajajaja imaginar cuando lo soltó en japonés, los chicos no podían parar que sólo les faltaba revolcarse por el suelo, la verdad fue un momento inolvidable y más que gracioso, así que bien visto sino hubiéramos comprado la basura esa de libro no lo hubiéramos pasado tan bien.
Finalmente logramos hacer una frase bastante buena, así que sólo quedaba probar y ver si nos entendían, yo se la escribí a Jesús en una servilleta de papel con mi lapiz de ojos para que pudiera recordarlo bien. Se preparó y antes de salir se la dijo con cierto miedo, pero al parecer tuvimos suerte porque la chica se quedó seria y pareció comprender que él no se había sabido explicar antes, a lo que terminamos con el gomen na sai de rigor. Lo que nunca se me olvidará del japonés esa noche será "Hyogen suru" (explicar).

A la salida el tiempo no había mejorado nada, más bien todo lo contrario así que bajamos al metro que por suerte estaba abierto todavía. Nos llamó la atención ver a la gente tan alegre, parecía como si estuviéramos en casa, algunos contentos por las cervezas pero el ambiente era de lo más agradable, para que luego digan que eso de ir de cañas es muy de españa...

Una vez en el hotel nos dimos cuenta que el aire era bastante fuerte por lo que agradecimos estar ya en nuestra habitación, así que como habíamos tomado por costumbre charlamos y disfrutamos de las vistas antes de dormir.

Parecía que el día había acabado pero cuando ya dormíamos a las tres de la mañana me despertó Jesús porque había una ruidito que no le dejaba dormir. Y la verdad si que era molesto, ya sabéis ese crujido de muelles algo chirriante, por supuesto dimos por hecho que los de la habitación de arriba eran los responsables pero prestando atención vimos que el ruido provenía del interior de la pared, entones me dí cuenta que era posible que un tifón estuviera azotando la ciudad, el aire era demasiado fuerte y la lluvia no paraba, además pudimos ver varios coches de policía que hasta entonces no habíamos visto ninguno. Para Jesús que estaba que se moría de cansancio el aire era normal como el que soplaba en el piso noveno de la casa de sus padres (jajajajaja) así que acabé llamando a recepción para dar queja de ello a lo que el pobre hombre me contestó que era a causa del viento. Y fue así como acabó finalmente el día hasta que nos venció el cansancio. Al día siguiente miré el periódico que nos dejaban bajo la puerta y resultaba que lo tal como imaginé había sido un tifón el responsable del mal tiempo y del airazo, resultó el peor de los dos últimos años y había causado bastantes destrozos como en los muelles, y nosotros por allí caminando cubiertos de agua como si nada, y es que parece mentira lo bien que está preparada Tokio para estas cosas. Habíamos vivido nuestro primer tifón en vivo y en directo.
Como os imaginaréis no tenemos a penas fotos de la tarde por la cantidad de lluvia que caía así que hasta la próxima que vendrán más.